Y con la navidad, llega la bondad. Pero aun no¡!

Hola colega:

Normalmente por estas fechas ya estás harto de que te recuerden que llega la navidad, con esa infinidad de anuncios de juguetes, perfumes y lotería. La mítica frase del estribillo de turrones El Almendro, vuelve a casa, vuelve por navidad, este año y con toda la mierda que nos rodea incluye que te metan un palo por la nariz hasta el cerebro y que tengáis que tirar a suertes quien va a ser el pringado o el suertudo que se come las uvas con la Igartiburu por única compañía. 

Me da que este año, echarás de menos más que nunca (después de una juerga de 18 horas que empezaba con las uvas) ese pedo tremendo que al llegar a casa no te dejaba dormir y te obligaba a ver, por lo menos un ratito, el mítico campeonato del mundo de saltos de esquí del que luego nunca recuerdas nada.

Para los más agrios quizás sea el momento de cumplir por fin, el tan ansiado sueño de no tener que aguantar a suegros ni cuñados, pero cuidado con lo que se desea, que la perspectiva de aguantarte a ti mismo o a tu mujer e hijos en exclusiva, puede ser aún peor. 

Si eres de los que a mi entender, eran afortunados y decidían cambiar un papa Noel bien gordo y con mucha ropa, por un moren@ con escasez de ella, y paisaje nevado por playa caribeña, entiendo que estés de bajón emocional y que la visión de ti mismo, con la picha encogida del frío y pensando en lo relajadito que lo tendrías todo y lo bien acompañado que estarías, te deprima.

Por mi negocio trato con mucha gente, y la verdad es que a ellas las veo más positivas, quitando la ansiedad que parece producirles el contagiar a los mayores de la familia, y aunque a los tíos todo esto parece importarles menos, también es cierto que la respuesta física al frío resulta mucho menos traumática para ellas.

Con la navidad llega el amor, la bondad y las buenas intenciones, y aunque solo dure unos días y en nada podamos volver a ser nosotros mismos, decimos y hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos. Le damos la mano y le deseamos lo mejor de corazón a ese vecino del piso de arriba que nos martiriza arrastrando muebles todo el día, o le das dos besos y piensas en lo maja que es su mujer, que no se quita los tacones ni para dormir, y que días antes disfrutabas imaginándolos sufriendo en el mismísimo infierno.

Ese ex socio o ex amigo que te la jugó, bien con dinero o plantándote unos cuernos que ni elefante africano, y que en estos días de amor universal acabas excusando, pensando que el dinero no es importante, o que gracias a él tu vida de pareja acabó y ahora eres mucho más feliz soltero. Pero tranquilo, que como este año no hay ni abrazos, ni besos y ni tan siquiera apretones de mano, una vez pasen las fiestas y puedas volver a ser el cabronazo de siempre, no tendrás que arrepentirte de ese momento de debilidad sentimental, que como un virus a todos nos contagia la navidad. 

Aunque siempre fui de los que creen que recoges lo que siembras, a nivel global nunca tuve mucha esperanza en la bondad de las personas y siempre me busqué la vida para no tener que depender mucho de ella. Este año viendo y viviendo algunas de las cosas que están pasando, desearía ser Papa Noel, eso si, sin panza, e ir de casa en casa repartiendo palo en vez de regalo. 

¿Os acordáis de la época en la que ser positivo era lo que molaba y ser negativo lo contrario?. Pues bien, no solo se han cambiado los papeles, también se ha cambiado el cuchicheo pueril de quien se enrolla con quien, por el chismorreo maligno sobre quien ha dado positivo y a quien le han contagiado, y sin ninguna piedad en inventar cifras o lugares te cuelgan el Sambenito de apestado y se quedan tan anchos. Veo amigos con negocios desmintiendo este tipo de bulos en las redes sociales, preocupados por si al igual que isla de leprosos los aíslan, y por ende los arruinan. Hoy me reía con uno de ellos y le contaba que mi negocio ya lo han cerrado varias veces y yo sin enterarme, podéis haceros una idea.

Bien se llame C0v1d, cambio climático o guerra nuclear, nada se compara al poder destructor del egoísmo, los celos y la ignorancia. Y aunque hoy me cabreo y entristezco pensando en ello, estoy tranquilo al recordar que en breves es navidad y que aunque solo sea por un breve espacio de tiempo, todos seremos buenos, felices y comeremos perdices.

6 comentarios sobre “Y con la navidad, llega la bondad. Pero aun no¡!

  1. Apreciado P., reconozco ese lapsus bondadoso del que hablas. Joder ¡es Navidad!, ¿a que pobre alma exánime no puede reanimar, aun efímeramente, la Navidad? Parece como si nuestra individualidad perdiese fuelle ante una extraña comunión con el indivíduo ajeno. Ciertamente, llegado el 8 de Enero, nuestros egos nos convencen de que aquello se trató un estado de enajenación quizá debido al polvorón, al champany, o al decorado «proepileptico» de nuestros salones. Pero personalmente creo que esas buenas acciones, aun infundidas por el espiritu navideño hollywoodiense, son en esencia genuinas.
    En fin, a enajenarse se ha dicho, y a perdernos de vista a nosotros mismos. ¡Felices Fiestas!

    Un lector

    1. Hellooo Pau. Aprovecho para darte las gracias por seguirme y felicitarte estas fiestas que nos hacen tan bondadosos jaja. Un abrazo enorme

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