Hola colega
Escribo mis recuerdos para traerlos de vuelta, ya que llegue a pensar que no existía pasado y que mi cerebro, medio frito por tanto desmadre, no tenía remedio. Tampoco escribo todo lo que recuerdo, ya que son tantas las cagadas que me mandé y algunas tan gordas, que de seguro y según la ley , muchas no han prescrito. Que aprendes de tus errores, tampoco lo creo y por eso, cuando me preguntan si querría volver a nacer, siempre digo que no, que volvería a cagarla tantas veces o mas y que me daría pereza volver a pasar por lo mismo . De amor no hablo, porque es tanto el que tengo ahora, que me parece, que antes nunca lo hubo y evito el hablar de sexo, porque también descubrí, que el sexo con amor es infinitamente mejor y la verdad, tampoco quiero que sufráis de envidia.
Los viajes duraban un año, en esa época era el máximo tiempo que podías tener abierto un pasaje de avión y como los visados turísticos eran de tres meses, siempre me quedaba ilegal. Antes de volver a casa, me tocaba pasar por la policía judicial y soltarles el cuento del amor en cada puerto y ellos, dados a las telenovelas, me dejaban ir, con el cuño de deportado y una multa pendiente, que siempre quedaba pendiente.No existían ordenadores y bastaba con hacerme un pasaporte nuevo a cada vuelta, para poder volver a entrar. Dichas vueltas las hacía pletórico de energía, con ganas de familia y amigos y cuando sobre volaba Valencia, un par de retortijones de estómago me avisaban que el lío estaba cerca y que los pocos kilos que había conseguido ganar, pronto desaparecerían.
Volviendo al país de la samba, os diré que tiene el idioma mas bonito del mundo y si tenéis alguna duda, con oír a Caetano Veloso o a María Bethania se os disipan y que su clima, al igual que su gente, son mas de lo mismo.Si cada uno de los sitios donde viví, aportaron algo de experiencia en mi vida, fue por la gente con la que los compartí y aunque muchos de ellos ya solo viven en el recuerdo, el recordarlos me los trae de vuelta y eso me encanta.
Dicho esto, voy a reunirlos a todos y viajar al Brasil de finales de los 80 y a ese pueblo llamado Arraial D´Ajuda que me ayudó en mucho, pero aún no se en que.
Llegué con pasta pero se acabó pronto y como muchos disfrutaron de lo mío mientras duró y la paz y el amor imperaba, luego recibí ayuda . Si algo aprendí en ese primer trópico y que con cada siguiente trópico solo confirmé, son dos de las pocas verdades que me han hecho feliz y de las que me siento orgulloso de haber descubierto. LA PRIMERA: Mejor amigos que dinero y LA SEGUNDA: lo poco que necesitas para ser feliz. Vivía en casa de amiga y tiraba una mano en tienda de productos naturales, que no les salía a cuenta, ya que después de cada noche de romperme la salud, buscaba recuperarla comiendo yogurt con muesly y pan con ricota recién hecho y si sigo aquí, es porque funciona. De medicina el mar, de un color turquesa que quitaba el hipo y estoy seguro, que con cada atardecer en la playa, mi alma se curaba y mi cuerpo también.
Jamás pensé que un lugar, pudiese albergar tal cantidad de personajes de oscuro pasado y mejor presente y os lo dice un menda que venía de un Valencia de locura y frecuentaba un Ibiza aún mejor. Todos escapábamos de algo o de alguien y hubo un momento que pensé que participaba en un experimento social de final incierto. No existía ley, quitando a dos flacos de uniforme que recibían paga extra y que solo intervenían para llevarse a algún borracho nativo, y cada noche, se oían los disparos de traficantes, colegas y colegas traficantes, anunciando que en sus casas dicha ley es la bala y que mejor no meterse con ellos. Si el día era verde y mas íntimo, la noche era blanca y siempre compartida y aunque cada colega de mi banda se merece un libro entero, como ahora no es posible, voy a presentárlos tal cual, a pelo.
MIGUEL, de Burgos, llegó a finales de los 70 y diez años antes ya había vivido en Koh samui Thailandia y para que os hagáis una idea del tamaño personaje os diré, que fue la inspiración real de un personaje de un comic de la revista El Jueves, de cuyo nombre no me acuerdo y que corría con las jeringuillas colgando del brazo. Con una melena envidiable y cara de lo he vivido casi todo y volvería a liarla, era el único con casa propia, un chalet con piscina, que siendo que estaba a nada de la playa, daba a indicar lo poco que le gustaba salir de su fortaleza, por cierto espectacular.
CARLOS el Español y que aunque Españoles habían varios, el regentaba el título honorífico y que llegó a Brasil desde España en un velero de dos palmos, medio muerto de inanición y que fue tal la alegría al ver la costa, que se tatuó la imagen en el pecho. Vasco, guapo y fuerte como un toro, compartía con dicho animal, no solo fuerza sino atributos y la imagen de una amiga que confeccionaba bañadores cuando le hacía una prueba y tomándole medidas, aun la recuerdo. Alérgico al trabajo, se la jugaba un par de veces al año con maleta llena de fiesta y hasta que dejé de saber de el, seguía libre de rejas.
ALEJANDRO, Argentino de Mar de Plata y disc-jockey en su ciudad natal, alquiló una pousada que mantenía tan cuca y bonita como el. Detallista y de naturaleza feliz, volvía locos a ellos y ellas, pero eran ellos los que culminaban y siempre me tocaba hacer el esfuerzo de ayudarle en la otra dirección.
KEKO, chileno y artista de profesión y vida, que con PEDRO su pareja, llevaban el bar de moda y que siendo la persona mas encantadora y educada de día, con tres copas se transformaba en un ser difícil y dado al insulto. Como esto sucedía casi todas las noches, casi todos los días los pasaba remendando el mal afligido y era tal su encanto, que nunca vi rencor en sus amigos.
SANDRA, fotógrafa de vocación y camarera de profesión, que con los años consiguió cambiar vocación por profesión y con quién tengo una deuda que nunca pagué.
FITO, también chileno y el n.1 de la fiesta, listo como el hambre y liante de devoción, infinitamente gay y capaz de convencer al mas macho, de que mejor no serlo tanto y ni recuerdo, la cantidad de veces que rompió parejas estables.
LUCÍA y ROBERTO pareja brasileña en búsqueda constante de intercambios de pareja y que como siempre sucede en estos casos, tanta búsqueda, rompió pareja.
LEANDRO, italiano, de familia aristócrata y que harta de intentar la rehabilitación del niño y viendo una misión imposible, le compraron casa y vida alejado de ellos. Sin límite económico, abusaba de tal manera de su cuerpo, que la paranoia en la que vivía era constante y creyendo ver asaltantes armados entrando en su casa a todas horas, acuñó la frase que nunca olvidé……hombre paranoico vale por diez.
Aunque la lista de amigos podría englobar a casi todo el pueblo, los mas allegados eran estos, con quienes cada día se hacía de día y como dato curioso mi vecino, bandolero y traficante brasileño, que al igual que los murciélagos solo salía de noche y que su imagen, con los dos brazos vendados de tanto chute infectado y su pistola en el cinto, primero me asustaba y al tiempo me gustaba y aunque era hombre de pocas palabras, siempre conseguí que sus disparos de advertencia fuesen dirigidos al cielo y no a mi casa.
Transcurrió ese primer año y sobreviví en el intento y aunque volví muchas veces a Brasil y mi siguiente destino se hallaba a menos de 100 kilómetros, hice borrón y cuenta nueva y buscando mas salud y menos juerga, cambié ARRAIAL D´AYUDA por CUMURUXATIVA, pero esa es otra historia. Y dicho esto y tras estas presentaciones, os pido disculpas y os dejo un rato, que necesito abrazar a mis colegas, decirles lo importantes que fueron para mi, cuanto los quería y que olvidados los tenía y volver, aunque solo sea por un instante, al yo de hace 30 años, despedirme de ellos y salir por patas como siempre hice.
