Sudamerica o mi enfermera personal.
Que los 80 fueron la leche lo sabe todo el mundo. Pero solo el que los vivió en propias carnes y con la intensidad debida, sabe los litros de leche de los que hablo. Para los mas mayores o los mas jóvenes, fue la época de los calentadores, los pantalones de cuero, las bandas callejeras y los pelos cardados con litros de laca. Para los que estuvimos ahí, fue la época de la movida y de la libertad. Pero como todo en la vida tiene un precio, el vivirlo intensamente nos aportó salud mental, en forma de amplitud de miras y reventón de cuerpo en forma de perdida de kilos. En la movida no existía la obesidad, días y días sin parar de bailar, en una fiesta que duró 10 años y con suplemento alimenticio de primera calidad, garantizaba un físico bien estilizado. En mi caso y en el de tantos otros, llegué casi a desaparecer y viendo que de un momento a otro me unía al universo, decidí escapar de la ciudad de la fiesta y buscar otras fiestas en otras ciudades.
Era tal mi voluntad de supervivencia, que entré en una agencia de viajes y compré el primer pasaje disponible, de una lista de países con buenas playas y donde una peseta me diese de comer por lo menos un día. Así que fue el azar el que me llevó a Rio de Janeiro y con el, a un desmadre de 15 días, que no me dejó echar de menos Valencia, ni ganar un kilo. De colega, con un personaje del que me hice amigo en el vuelo y cuyo único afán, gastarse los ahorros del año o años, repartiéndolo con generosidad, en todos los garitos de alterne de la ciudad. Con poco pesar, hice el sacrificio de acompañarle y ayudarle en dicha gestión aun a costa de mi salud, ya perjudicada de por si. En mi recuerdo solo hay luces de colores y algunos momentos de stress, haciendo negocios ilícitos en sitios y con personajes de personalidad delicada.
Tengo que decir que jamás tuve problema alguno y eso que los buscaba y si tengo que calificar esos 15 días, es de memorables. Después de esa primera vez han habido como 10 mas, pero solo como paso a otros destinos mas al nordeste y si tengo que decir algo de Rio, es que es la ciudad del mundo mas bonita vista desde arriba, que ya es. El colega se fue y con el el patrocinio y cansado de ciudad, decidí buscar destino.
Empezaba a sonar la lambada, música que inició el refregón y siendo que era original de Porto Seguro, lugar de increíbles playas, me pareció el lugar donde encaminarme y tras 16 horas de autobús, llegué a destino. Es alucinante, la de veces que he hecho ese trayecto y lo bien que llevaba el tute de horas y pienso en lo que aguanta el cuerpo cuando se es joven. Dieciséis horas dan mucho de si y siempre acababas haciendo amistad con algún personaje, que no va en búsqueda del reencuentro familiar o del trabajo temporal y que son o eran, la mejor guía de viajes que podías encontrar. Ni me acuerdo de la nacionalidad, pero si recuerdo que me dijo que ni se me ocurriera quedarme en Porto Seguro, ya que a pocos kilómetros y atravesando un río en barcaza, se encontraba el paraíso, Arraial D’Ayuda y a mi eso de Ayuda, psicológicamente hablando, me gustó. Tras dejar el autobús y despedirme de mi nuevo hermano, llegué al río y su barcaza y la imagen del mar y miles de cocoteros me enamoró y nunca me divorcié.
Si la frase, Dios los cría y ellos se juntan es valida tanto para juntar a las personas, como para juntarlas en un sitio determinado, os diré, que este D´Ayuda era el hambre y yo las ganas de comer. Ibiza parecía tener vuelo directo y cada ladrillo de sus maravillosas pousadas, había sido comprado con viajes de kilo del blanco y doy fe de la calidad. Con buena comida y mejores nadadas compensaba el desmadre y aunque no conseguí subir ni un kilo de peso, tampoco lo bajé y son tantas las fiestas, que fue solo una pero larga y como quiero dedicarle la importancia debida, ya os contaré.
Ese primer viaje a Brasil duró un año y los 5 siguientes , también. Cientos de anécdotas, unas buenas y otras mejores y es increíble, como el tiempo hace que un recuerdo que imagino en su momento fue delicado, ahora me saque una sonrisa de palmo. Que el trópico sabe a exótico y a piel tostada, a calma y a fiesta de colores, a fruta que sabe a varias frutas y a días que pasan como horas, lo averigüé en el primer asalto y por eso y muchas cosas mas, no conozco a nadie que buscando retiro. cambie Brasil por Finlandia.

Eres una persona excepcional, lleno de sabiduría y experiencias. Gracias por compartir tu saber y espero ya el próximo argumento.
Eres grandísimo Pacooooo
Gracias Tere y un besazo enorme
Hola Tere y perdona el retraso pero soy un desastre en esto y en casi todo lo demás. De paso y en las fechas que estamos aprovecho para felicitarte la navidad. Besosssss