Diario de un CriptoYonqui

Desperté como el culo, con esa resaca mental que es consecuencia de poco sueño y ese poco, malo. Los números me bailaban por la cabeza y el diálogo interno de si hice bien o mal en  no comprar Ethereum a ese precio, era lucha perdida. Cuatro veces me había levantado de la cama a mirar las cifras y para que mi mujer no pensase que era gilipollas perdido y solo un poco, dos de ellas con la excusa de mear. Ella, mas preocupada por mi próstata que por mis negocios virtuales, y habiéndose repetido la misma historia tantas y tantas noches, me dijo que tenía que llamar al urólogo y yo, recordando esas manos como palas y el dedo corazón sin corazón y gordo como mango de azada, bien embadurnado de lubricante, violarle sin remilgos, le conteste que era culpa de los espárragos y la cerveza sin alcohol. 

Serían ya las cinco, esa hora decisiva en la que el mercado americano a dejado de existir y que tantas caídas ocasiona y aun queriendo estar despierto me dormí. Si perder la pasta cuando baja es jodido y te deja el cuerpo mas blando que un condón usado, el perderte una subida es muchiiisimo peor y es tal la rabia que te da, que aparte de llamarte gilipollas retrasado y pensar que el tonto muuu tonto del sr. Mota se refiere a ti, por mucho frío que haga, un sudorcito desagradable te pega las bolas a las piernas como chicle al zapato y si tienes la desgracia de estar en la cama y no poder cagarte en la madre que te parió en voz alta, estás jodido. 

Como dice el Sr.Murfhy…. si algo puede pasar pasará y por supuesto, pasó. En menos de dos horas y mientras yo mal soñaba con la entrada del siglo y el aplauso de mis colegas, me perdí una subida del 15% lo que me dejó fuera de juego y tan cabreado, que retorciéndome en la cama,  estropeé las dos horas que me quedaban de sueño y de paso el resto del día. Aunque llevaba en esto muchos años, no lograba controlar el stress de ver como mi dinero subía y bajaba mas deprisa que montaña rusa y pensaba que quizás era justamente el llevar ese porrón de años, lo que me iba pesando. 

Muchas veces pensé en dejarlo, momento que curiosamente coincidía en caída de los precios, pero como al igual que bajaba subía, dicho momento se postergaba hasta la siguiente bajada y así hasta el fin de los tiempos. Era tal el aluvión de sensaciones contradictorias y tan intensas en alegría y tristeza que si hubiese tenido que curarlas con fármacos, entre Prozac y Trankimazin, un palet diario y  aun siendo una cifra relativamente pequeña, solo beneficios  y no necesitándola para comer, me afectaba tanto, que llegue a la conclusión de que no era en si el dinero, sino estar en el juego y que se había acabado convirtiendo en una ludópatía mas, que añadir al carro de los vicios, ya rebosante. 

Sin saber que decisión tomar pensé que necesitaba ayuda y llamé a Jose, mi Oráculo. Amigo de maravilloso carácter y por lo tanto siempre un gusto hablar con el, es la única persona que conozco en el mundo que acierta siempre o lo que es lo mismo, que no acierta nunca y basta con hacer exactamente lo contrario de lo que el hace, para ganar seguro. Tenía el móvil apagado y sin pensarlo busqué el whatss de David, colega culpable de estar en estos líos, le pregunté que como lo veía y esperé respuesta. 

Esperar dicha respuesta al momento, era mas difícil  que acertar el euromillón, ya que si hoy andaba por Colombia, mañana podía estar en República y tres días después en India y entre los husos horarios diferentes y las decisiones de viajar tomadas al momento, nunca sabías. Personaje de magnitud fuerza 5 y solo 5 porque no hay mas, de millonario pasaba a pobre y de pobre a millonario con tal velocidad que ni Alonso con Ferrari y tan acostumbrado a dichas perdidas y ganancias que lejos de deprimirse y de intentar suicidio, tomaba aire, echaba unas risas y directo al tema para volver a liarla. 

Cientos de llamadas telefónicas, corroboran dicho comportamiento y como los dos sufríamos al unísono, tras un primer minuto de lágrimas y desdichas y otros cuantos arreglando el desastre con subidas y beneficios aun por cumplir , cambiábamos pesimismo por optimismo y optimismo por euforia o lo que es lo mismo, del llanto descontrolado, a esa risa que te cura todos los males o eso crees. 

Cumplíamos años el mismo día, los dos habíamos pasado mas de media vida viajando y no había desmadre, ayudado por suplemento de calidad de uso aeroespacial, que no hubiésemos vivido. Siendo honrado os diré que el que sigue en la brecha hardcore es el, pero yo, aunque retirado del desmadre pero con mi cabeza igual o peor que antes, vivo sus aventuras como si fuesen compartidas y lo mejor de todo, es que  opina que soy el tio que mejor vida tiene y yo opino lo mismo de el. Temiéndome que le hubiese pillado en pleno viaje de ayahuasca o chupando sapo con alguna tribu nudista, insistí en contactar con el de todas las maneras, incluyendo la telepatía, que de seguro funciona mejor que el movil, cuando cuerpo y espíritu andan separados y para sorpresa mía,  funcionó. 

CONTINUARAAAAAAAA.  

5 comentarios sobre “Diario de un CriptoYonqui

    1. Ese Pachiii me encanta que te haya distraido un rato aunque puestos a elegir el tipo de hospital donde leerlo, mejor un psiquiátrico jajaja. Besosss

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