El Chandalismo: Deporte de riesgo extremo

Hola colega:

Yo, que siempre fui de antes muerto que sencillo y me cueste reconocerlo, si algo ha pasado de soldado raso a emperador en un abrir y cerrar de ojos y que ha sido el dueño indiscutible del año 2020, fue y me raspa la garganta al decirlo, tu amigo el chandal.

Para poneros en antecedentes y ojeando la historia, descubrimos que el creador de esta idolatrada prenda era francés y aunque parece, que el termino francés es sinónimo de buen gusto, que sepáis que fue tejida para el uso del colectivo de vendedores de ajo de finales del XIX y que a día de hoy aun lo siguen usando.  

Quitando el perfume, que fue creado para encubrir los  olores de una sociedad muy sucia, el croissant o cruasán como decimos en mi pueblo y que si no te gusta , no existes y el francés, o maravillosa técnica sexual, que dudo se inventase en Francia porque requiere de cierta limpieza, nada creado en dicho territorio, a recorrido la historia reciente con tanta promiscuidad de clases, como nuestro querido u odiado  chandal. 

Del honrado, aunque no muy glamuroso oficio del vendedor de ajo, a su uso estrictamente deportivo, que no comparto, pero entiendo por su comodidad, ha sido apropiado por ciertos colectivos, que lo han estigmatizado sin piedad. 

El mismo chandal de Adidas, que llevaba el pobre yonki de los 80 y que probablemente si ha sobrevivido, siga llevándolo hoy en día, le ponemos una cadenita de  oro y automáticamente pasa de yonki, a camello que corta el bacalao y si a esa cadena se le suman algunas mas, lo convierte en cantante, de  famoso o no, grupo de rap. Si le dan un tacto aterciopelado, le ponen cuatro cristalitos y le meten la marca en cinemascope, para que no halla duda de que pertenece a otra clase, seguirás yendo en chandal, pero te costará una pasta y serás guay. De cualquier manera, siempre desconfiaran de ti, ya que por cada original hay 5000 imitaciones y esto te obligará a que tu personalidad y el resto del decorado, digan lo contrario. Los tatuajes y la gorra marcan diferencias, al igual que pasar del algodón al poliéster, pero un chandal, es siempre un chandal. 

Con un pasado tan humilde, abrirse paso hasta tu bonita casa de la Castellana o hasta un lujoso escaparate de la calle Colón, tiene un mérito asombroso y ninguna prenda tiene el poder de transformarte y de absorber la personalidad  de su dueño, con la misma intensidad que el chandal. Si, ya se que estás pensando que el vaquero lo supera, pero a el lo veo mas neutro, mientras que el chandal parece reforzar la personalidad del sujeto y al igual que al yonki lo hace mas yonki, al deportista mas deportista y al pijo mas pijo, a ti, querido ciudadano de a pie, también te hace mas, pero depende de ti el que.  

Dejando de lado la moda, que en este caso parece no pasar de moda, lo que si que tengo claro, es que te hace sentir cómodo y que haciendo un esfuerzo sobrehumano, por no estar tirado en pijama todo el día en estos tiempos virulentos, te da la gratificante ilusión, de que con el tu imagen mejora. Te verás como todo un deportista y aunque luzcas barriga cervecera y te reserves el correr para escapar de la Guardia Civil, el ponerte el chandal te hará sentir mucho mas preparado para dicha carrera. Poder pasar del sofá a la calle, sin el incomodo cambio de indumentaria, también es un extra muy valorado y solo con pasarte un peine o en su defecto una mano húmeda que coloque las greñas en su sitio,  te prepara  para afrontar cualquier lugar público con alegría.

Si está científicamente comprobado, que todo hombre está guapo con un traje  de Armani o que toda mujer está fantástica con un  vestido de Prada, en el caso que nos ocupa, vuelvo a   generalizar y es  mas que probable, que aunque no parezcas ni yonki ni rapero, ni pijo ni trapero, también está científicamente probado, que te convierta en el hombre invisible, pero sin todas ventajas del super poder. Tendrás la facultad de pasar tan desapercibido, como un tío de 60 años  en la disco de moda y que si no ha salido en las noticias y no aparcó el Ferrari en la puerta, llegará a creer que no existe.  

No es por casualidad, que cualquier pillo que se precie,  utilice el chandal como prenda de camuflaje y al igual que Harry Potter con su capa, se crea inmune a la captura de la cámara.  Si a eso le suman, la imprescindible gorrita ladeada, que refuerza la elegancia del conjunto y potencia los super poderes de dicho atuendo y un abogado espabilado que maneje el turno de oficio con soltura, el tal pillo no pisa trena ni de coña. 

Dicho esto, quiero que sepas que entiendo y respeto que lo uses, al igual que entiendo y respeto todas las costumbres, pero mas por desgracia que por suerte, nunca me gustaron las cosas fabricadas en miles de unidades y siempre preferí diferenciarme, a perderme entre la multitud y aunque la invisibilidad es uno de mis super poderes preferidos, siempre  elegiré la capa de Harry Potter al chandal de Adidas.

2 comentarios sobre “El Chandalismo: Deporte de riesgo extremo

    1. ¡Gracias tío! Me alegra ver que vuelves de vez en cuando para echar el rato y reírte un rato. Me mola saber que hay peña que vuelve y sigue leyendo lo que escribo, y me comentáis por aquí, creamos debates ja ja ja. ¡Un abrazote!

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