Mi primer recuerdo es el camino. Era largo, los mismos que ahora pero de hace 40 años o mas. Aun recuerdo el placer de dormir en el coche, con ese sonido constante que es música de cámara. El segundo recuerdo son las rocas y por ende el mar. Recuerdo la mezcla de sencillez y elegancia.
Sencillez el Arenal, con sus merenderos y pocos restaurantes y la vista despejada hasta el Montgó.
Elegancia en la Adsubia, con sus interminables muros de piedra de 3 metros y el Tosalet con su club, que era la envidia de España. Y ese clima que te abrazaba, en el que la primavera es verano y el verano primavera. Recuerdo eso como si fuera hoy, porque fue ayer. Ahora, es mucho mas y algo menos. Mucho mas por que descubrí que sus montañas existen,con sus bosques y sus sendas que son muchas y quiero conocerlas todas.
Mas también por su casco antiguo, que sabe a piedra , calidez y buen vino.
Y menos porque cambiamos sencillez por multitud y vista despejada por hormigón de 4 alturas.
Y lo menos me importa menos cuando desde el Montgo la miro y entre los dos cabos veo el mar.

